Mi cura para la gastritis




Hoy tengo 42 años de edad. Desde los 14 notaba que comer alimentos con mucho aceite o picante me causaba un malestar mayor al de los demás; también en la adolescencia es cuando empiezas a probar alcohol y tabaco, de la misma forma, la cerveza y otras bebidas me causaban resacas de muerte, mientras que a mis amigos les iba “normal”. ¿Pero que es “normal”? ¿Cómo tomas la medida si todos los organismos funcionan diferente? Por estos cuestionamientos no le di mayor importancia y simplemente me acostumbré a vivir así.

Mi problema se agravó poco después de casarme. Tenía 23 años y era muy común que vomitara, había muchos alimentos que me causaban malestar. En ese tiempo trabajaba en la Universidad Autónoma de Nuevo León, específicamente en la facultad de medicina. Hice uso de los servicios médicos y comencé a atender el problema. Vi a varios doctores que me decían “Estas muy joven para tener estos problemas”, “Lo tuyo es psicológico”, etc. En algunas ocasiones me mandaron a nutriología que me sirvió para 2 cosas… (para nada y para pura chingada) y en otras a psicología, por aquello del estrés y la ansiedad. Igualmente me sirvió para las mismas 2 cosas.

A lo largo de mi vida seguí viendo muchos médicos. Alrededor de los 30 años descubrí el Omeprazol, que resultó ser un gran alivio para mi, ya que la Ranitidina no me hacía más efecto. Entre el Omeprazol y las limitantes en la alimentación, mi vida se hizo llevadera. Dichos limites eran 0 picantes, 0 alcohol, 0 tabaco, nada de frituras o grasas y muy poco condimento. Básicamente comida insípida.

(Si prefieres ver el video, lo presento al final del artículo)

El punto crítico llegó pocos años después, en 2009 cuando tenía 35. Después de una cena algo me cayó mal y me pasé la noche entera vomitando (o intentando hacerlo) hasta el punto que sólo me quedaba el reflejo; los siguientes 2 ó 3 días me sentí muy mal, no podía comer más que fruta y tomar agua. Ahí fue donde me di cuenta que necesitaba regresar a las manos de la medicina, mi cuerpo ya no aguantaba más. El Omeprazol sólo había camuflajeado el problema y sin darme cuenta se había agravado. Entonces me propuse buscar al mejor especialista de mi ciudad, y así lo hice. Lo visité y me prometió que mi vida regresaría a la normalidad y le creí.

Me dijo que tenía 2 problemas: 1) Esfinter esofágico ineficiente, el cuál al no cerrar bien permitía el paso de ácidos gástricos al esófago, lo que normalmente conocemos como reflujo. Y 2) La maldita Helicobácter Pylori, una endemoniada bacteria que es capaz de vivir en la acidez extrema del estómago ¿quién demonios vive en el ácido del estómago?.

Para el primero de los problemas la solución era un sencillo procedimiento laparoscópico llamado Nissen (Hay que tomar en cuenta que este procedimiento, una vez realizado no te va a permitir volver a vomitar en tu vida… así que si algo te hace daño tendrás que soportarlo hasta que encuentre la “otra” salida). Y para el segundo de los problemas debía bastar un fuerte tratamiento de antibióticos.




Empezamos con el tratamiento, 3 antibióticos y 2 medicamentos más durante un mes completo… ¡ME CAMBIO LA VIDA! Me sentía fantástico, no lo podía creer. Pensé que por fin volvería a vivir y comer como todos los demás. Poco tiempo después me sometí a la operación y aunque la recuperación es lenta y dolorosa, quedé como nuevo.

Pero la felicidad duró poco, 4 ó 5 meses después empecé a sentir malestar de nuevo, así que visité al especialista quien me realizó una endoscopia y aunque todo se veía bien, en las muestras extraídas se detectó que la bacteria había regresado. La solución era simple, estas cosas a veces pasan y bastaría tomar una nueva combinación de antibióticos. ¡Dicho y hecho! Al cabo de 2 semanas en tratamiento me volví a sentir genial. Pero solo por unos meses, pues mi ya amiga bacteria continuaba regresando.

Al final resultó que tenía a una superbacteria viviendo en mi estómago y jamás podría matarla con cualquier combinación de antibióticos. No quedé conforme y busqué no solo una segunda opinión, si no una tercera.

La respuesta fue siempre la misma. Así que me resigné, decidí no gastar mas dinero en médicos o nutriólogos, también pensaba en el desgaste de mi hígado con tanto antibiótico. Esa sería mi vida. Tomar Omeprazol por el resto de mis días y privarme de la mayoría de los alimentos.

Hubo momentos en los que tomaba hasta 4 cápsulas de Omeprazol al día, siendo la dosis recomendada 1 cápsula cada 24 horas por 14 días solamente. Y aún con éstas cantidades de medicamento aunados a otros antiácidos sentía ardor en la boca del estómago. Pero me tenía que acostumbrar, ya había visto a los expertos en el tema y no había mucho mas que hacer.

Finalmente, después de una caída muy fuerte en mi salud empecé a investigar por mi cuenta. La medicina me había fallado… la nutriología también. Así fue como comprendí que la industria farmacéutica no esta ahí para curarte, de la misma manera que la industria alimenticia no esta ahí para nutrirte.

No somos pacientes para el big pharma, somo CLIENTES. El Nexium que es el nombre comercial del Esomeprazol, básicamente Omprazol, ha figurado siempre entre los primeros 4 lugares en ingresos por ventas en los Estados Unidos. El segundo negocio más grande después del Cáncer es la Gastritis.

El Nexium en 2014 generó 7,700 millones de dólares

La industria alimenticia nos trata de vender cualquier tipo de basura como sana con tal de hacer negocio. Te sorprenderías al darte cuenta de la cantidad de cosas que están etiquetadas como sanas y realmente son veneno para nuestro organismo.

El Helicobacter Pylori vive en el 80% de la población mundial, pero ¿porqué no a todos les hace el mismo daño? Pues bien, aunque esta bacteria es capaz de sobrevivir el ácido ambiente del estómago, no puede proliferar en él. Al tomar tanto Omeprazol, le creaba a este bicho un paraíso donde creció a su antojo.

Entre las cosas que empecé a descubrir y las publicaciones que comencé a leer, hice una recopilación de los aspectos más importantes y en lo que la mayoría de los autores coincidían; todo esto lo llevé a la práctica, al final ¿que podía perder? Entonces, a menos de 3 semanas de iniciar con una dieta muy específica, dejé de tomar el Omeprazol y no he vuelto a tomarlo desde entonces.

Hoy en día puedo comer casi cualquier alimento y tomar cualquier bebida, incluidos el café y el alcohol. Ya no sigo una dieta tan restringida (esto sólo fue por 2 meses y con eso se repararon problemas de años), sin embargo procuro evitar algunos de los alimentos que menciono mas adelante como dañinos.

¡ADVERTENCIA! A continuación describo lo que hice y funcionó para mi caso, lo que finalmente me devolvió la salud. Esto pretende ser un incentivo a la investigación y no una guía milagrosa, por tal motivo no me voy a extender a explicar a fondo los porqués de cada punto; si realmente te interesa que desarrolle una explicación para un punto en particular, déjame saberlo en la sección de comentarios. Es IMPORTANTE mencionar que esto no es magia, requiere dedicación, esfuerzo y voluntad.




1.- Sobre las grasas

La primera gran mentira que nos han vendido es que las grasas como la manteca de puerco son dañinas para nuestra salud. En su lugar pretenden vendernos aceites súper procesados como el de canola, de soya, de maíz e incluso de girasol y de uva. Lo cierto es que lo primero que tienes que hacer es eliminar eso de tu cocina. Tu número uno deberá ser el aceite de coco o la manteca de puerco y como último recurso, el aceite de oliva extra virgen. Fíjate bien que el aceite de coco sea extraído en frío, puede ser virgen o refinado, pero lo más importante es que no diga hidrogenado por ningún lado.

Esto me hizo mucho sentido porque mis abuelos maternos eran “gente de rancho” y todos los días comían huevo guisado de diversas formas, pero invariablemente cocinado con manteca de cerdo. Jamás recuerdo haber sabido de algún problema de presión, colesterol u obesidad en ellos. Fallecieron a edad avanzada (77 y 82) por enfermedades totalmente ajenas al cáncer o niveles de colesterol. Mientras que mis abuelos paternos llevaban una dieta “mas de ciudad” y mi abuelo falleció de cáncer de colon; mi abuela siempre tuvo problemas de presión y azúcar; su partida fue accidental.

2.- De azucares y dulces.

Por naturaleza, toda el azúcar que necesitamos esta contenida en las frutas que deberíamos de consumir. Es por esto que es importante incluir en nuestra dieta frutas de temporada. En cuanto al azúcar de caña refinada, déjala de usar. Si realmente necesitas endulzar algo, usa miel de abeja o en el peor de los casos, piloncillo o azúcar moscabado. Pero azúcar morena, blanca o glass no. También hay una guerra mas comercial que factual sobre productos como Splenda o Stevia, honestamente los uso muy poco y no me han causado problemas.

Otro factor importante en el caso de la miel de abeja es su pureza, muchos, si es que no todos los apicultores le agregan jarabe de glucosa y eso es algo que no queremos. Hay diversos métodos simples para determinar la legitimidad de la miel (https://mejorconsalud.com/como-saber-si-la-miel-es-pura-o-esta-adulterada/) siendo uno muy importante la tendencia de esta a solidificarse.

3.- Carnes y lácteos.

Este punto puede ser el más complicado de seguir ya que la gran mayoría de las personas obtienen estos productos de cadenas comerciales. El problema aquí es que normalmente estas tiendas usan sulfitos para prolongar su vida de anaquel, ademas de otros conservadores. Lo que buscamos es carne libre de químicos y hormonas, que venga de animales con una alimentación mas natural. Aunque es cierto que hoy en día y debido a la demanda de estos alimentos es casi imposible encontrar productores que comercialicen este tipo de carne, aún los hay. En mi caso, al vivir fuera de una ciudad, es más sencillo encontrar lo que aquí conocemos como carne de agostadero. Esta es carne de animales de rancho que aun salen a pastar. Huevos de gallinas que andan parcialmente libres y se alimentan de granos e insectos. Esta carne, en el caso de las reses, la identificas por su olor intenso y la grasa amarilla. Los animales de granjas industrializadas producen grasa blanca. Los huevos de gallina de productoras grandes son lavados con lejía y otros químicos que son parcialmente absorbidos por la porosidad del cascarón. Es un hecho que el huevo puede portar salmonela o algunas otras bacterias dañinas, pero todo eso se puede eliminar cocinándolos adecuadamente. Sin embargo, los químicos con los que son lavados en la industria, no los podemos eliminar.

Con respecto a los lácteos, la leche es algo que no deberíamos de consumir, en lo particular y durante la dieta, solo consumí queso panela.




4.- Algo sobre las harinas y los granos.

 

Cuando empecé a leer que el gluten es el diablo y que los granos son un verdadero lío para nuestro aparato digestivo, inmediatamente me puse a la defensiva. Los granos los utilizan todas las culturas desde tiempos inmemoriales ¿porqué me salen con esto? Siendo breve, el trigo que consumimos hoy no tiene mucho que ver con el trigo de hace 50 años, ya que ha sido manipulado genética mente para soportar cambios climáticos y ser más rentable. No faltará el purista que salga con el absurdo ejemplo del trigo y el maíz salvajes que ni siquiera son comestibles… bueno, de ahí a hacerlos comestibles se hicieron injertos y mezclas siguiendo procedimientos naturales. Lo que tenemos hoy es una manipulación directa a la genética, es por eso que cada vez mas gente tiene problemas para digerir las harinas. Otro punto interesante es que todos los granos tienen una serie de capas protectoras que no son digeribles y aunque se recomiendan como fibra, si tenemos frutas en nuestra dieta, entonces no necesitamos la fibra de los cereales. Lo importante aquí es olvidarnos por completo de las harinas y granos de todo tipo por al menos un mes. Una buena alternativa es la harina de coco y la harina de linaza.

Es increíble el cambio tan rápido que se siente al hacer a un lado los panes y las tortillas de harina (les dije que no sería fácil).

5.- De fermentados y lacto bacilos.

Un pilar sin duda en la mejoría de mi salud fue la inclusión de alimentos fermentados. Desde tiempos ancestrales se utiliza la fermentación para conservar comida; básicamente echamos mano de bacterias útiles que nos ayudan a digerir mejor los alimentos y que los protegen de las bacterias que los pudren.

En lo personal nunca usé youghurt, aunque es el alimento fermentado más popular. Mis bases fueron el Sauerkraut, que es col fermentada y contiene hasta 10 veces más lacto bacilos que el youghurt , además es muy fácil de preparar. Otro de mis favoritos es el Kvaas de betabel (algunos lo conocen como remolacha), este es una bebida hecha a base de betabel fermentado, tarda tan solo 3 días en prepararse y es de mucha ayuda para la digestión. Uno más es el miso, que no es otra cosa que tofu fermentado. Hay una cantidad increíble de alimentos benéficos que son nutritivos y refuerzan nuestra flora intestinal. Teniendo un tracto gástrico sano significa un sistema inmunológico fuerte.

6.- Picantes y condimentos.

La capsaicina es el compuesto picante de los chiles. Contrario a la creencia popular de que el chile “es malo para la gastritis”, lo que es malo es la basura enlatada que venden. El chile crudo es nutritivo y benéfico. Hubo un momento en el que picaba chile jalapeño, cebolla, un par de dientes de ajo y los mezclaba con el jugo de 2 limones. Una pizca de sal de mar y listo! Se lo ponía a todo.
Hace algún tiempo se condujo en la U.N.A.M. un estudio en el que determinaban que la capsaicina mantenía a raya al helicobacter pylori. En mi caso, puedo constatar de manera empírica que así parece ser. En resumen, el único condimento que evito es la pimienta.

Por 2 meses me apegué religiosamente a estos 6 lineamientos y eso bastó para sentir una nueva oportunidad de vida. Hoy solo procuro no excederme en el consumo de alcohol o de harinas.

Si te interesa ver ejemplos específicos de lo que preparaba o como lo preparaba, exprésalo en la sección de comentarios.

Hay un grupo muy interesante en facebook que es administrado por una excelente persona de nombre Edurne, dicho grupo se llama “Eva muerde la manzana“. Ahi tuve la oportunidad de platicar con muchas personas de diferentes partes del mundo y conocer más sobre la buena alimentación.






12 thoughts on “Mi cura para la gastritis

  1. Excelente artículo.
    Deja te digo que yo a pesar de ser químico de profesión soy anti fármaco convencido. Se los trastornos que causan los medicamentos y lo mas reciente fue una infección por hongos que contraje en “salva sea la parte” debido a un tratamiento con antibióticos para prevenir (fíjate bien… prevenir, no curar) la infección en una herida muy profunda que me hizo mi perro al morderme.
    Yo padecí gastritis muchos años y me curé usando dos principios naturales; el poder antiséptico del ajo y el antagonismo de ciertos lacto bacilos con el bicho de la gastritis.
    Para lo primero use un tratamiento de 5 días en donde con un exacto o un cuchillo muy afilado cortaba 2 dientes grandes de ajo en rebanadas del grueso de una hoja de papel. Los doras en una cuchara de mantequilla de vaca hasta que se ponen duros y color café. pones la mantequilla en un pan tostado y te lo comes en ayunas. Puedes comerte los ajos tostados ya secos saben ricos.
    El reflujo se fue, el dolor desapareció hoy puedo comer de todo y tomar cerveza, mis tres tazas de café diariamente y ninguna molestia.
    Para mantenimiento, mas o menos una vez al mes preparo jocoque. Consigo leche entera de la mejor calidad que haya (en Monterrey me funciona muy bien la marca Lagrange) la destapo un par de horas , luego la tapo y sello dentro de unabolsa plástica y la coloco en un lugar tibio (detrás del refrigerador o cerca de la estufa funciona) a los tres días separo el suero en una tela de tejido semiabierto (tejido de punto) y le añado al sólido una cucharada se sal para detener la fermentación. Refrigero el producto, me como dos o tres de cucharadas en ayunas durante el tiempo que dure, tipicamente 3 o 4 días. Es muy importante lavarte los dientes despues de comerlo pues el acido láctico es muy agresivo con el esmalte dental.
    TENGO OTROS REMEDIOS NATURALES PARA OTRAS COSAS TE LOS IRÉ COMPARTIENDO

    1. Muchísimas gracias por el aporte!! Me interesa mucho conocer lo que le ha funcionado a otras personas. Incluso, si gustas, lo podemos publicar aqui como artículo de tu autoría. Nos ponemos de acuerdo por email. De nuevo, gracias!

  2. Siempre, cuanto mas natural mejor, yo en el 92 dejé de comer carne, cero alcohol, y eso me cambió la vida.
    La única crítica que tengo es por el fondo negro con letras blancas, cuesta mucho para leer!!

    1. Horacio, una disculpa sincera. Mi trabajo es pasar mas de 12 horas al día frente a múltiples monitores trabajando con código y empresas como Microsoft, Adobe, Corel entre otras, han determinado que los temas obscuros son mas “amables” a la vista y puedo constatar que desde que los uso, me lastima menos los ojos. Es por eso que escogí esta combinación y me disculpo nuevamente por la incomodidad que te haya podido causar. De igual forma agradezco de corazón tu aporte. Saludos!

  3. Señores sin tata parsfernaria, quien mas que yo sufrí por años de la gastritis, lo único que me curo y hoy en día me sigue manteniendo sano es el limón y el bucarbinato de sodio. Casi todos los días religiosamente me hago un sumó de limón con una cucharadita de bicarbinato. No hago ninguna dieta sólo esa es mi medicina. Me cambio la vida busquen todos los beneficios que dan estas dos sustancias. Ademas de curarte de la gastritis es buen sabido que son anti cancerígenos y sirven para todo tipo de males.

  4. En mi caso, luego de un año entrando y saliendo de descomposturas sin una razón clara, me dieron pantoprazol, el cual tomé durante un año y medio. Fue entonces y ya sintiéndome recuperada que le planteé a mi gastroenterologa mi deseo de abandonar las pastillas (si fuera por ellos, las continuamos de por vida)….No soy medica pero desde mi experiencia personal lo que quisiera aportar a este artículo es que al abandonar un inhibidor de la bomba de protones como omeprazol o pantoprazol que se ha tomado durante bastante tiempo, pasa uno por lo que se llama un “rebote ácido”, una intensa, muy intensa acidez, que puede durar entre uno y tres meses. Esto es normal, no significa que la enfermedad continúe ni que debamos volver al omeprazol, es sólo efecto del abandonar el medicamento y puede ser fácilmente controlado con ranitidina, que no tiene otra funcion que proteger la mucosa gastrica y puede interrumpirse sin problemas en cuanto desaparece la acidez, 150 a 300 mg. Al menos en mi caso, Según como nos vamos sintiendo. Durante el periodo de rebote ácido también me resultó muy útil abandonar el agua de grifo y tomar unos 2 litros diarios de agua envasada, ya que el cloro favorece a la bacteria, y ayudar todo el proceso con una dieta acorde, como la que tú planteas. Para los argentinos restringir un poco el mate sobre todo por la tarde. Voy a agregar los fermentados a ver que tal me va. Muchas gracias!

    1. Excelente aporte el asunto del rebote! muy cierto y en mi caso lo pude evitar al normalizar los niveles ácidos del estomago y el desapego gradual del medicamento, pero eso no le resta importancia a lo que mencionas ya que los organismos se comportan de formas distintas y es importante enriquecer con experiencias como la tuya. Te aseguro que los fermentados van a ser la cereza del pastel para ti! Animo y gracias de corazón por haberme dedicado de tu tiempo para leer mi artículo!!!

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